Liliana Campazzo
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Liliana Campazzo

Poeta radicada actualmente en Viedma, vivió mucho tiempo en Sierra Grande (Río Negro), gran impulsadora de la actividad literaria en la Patagonia. Ha recibidos varios importantes premios por su poesía.

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FIRME COMO EL ACASO

I

Explicar este misterio

que te concierne

te anticipas

palabra

te anticipas.

 

II

Memoria del futuro Alguna

vino a decirme dónde estoy

La que no soy, en ti

me está llamando.

 

 

III

No es la cuestión, ya sé

me dije muchas veces

y otras tantas mis árboles elevaron los brazos

hacia el cielo.

 

IV

No es el caso, tampoco,

que termine

estos versos redondeando esta

o.

 

V

Créeme:

mañana ocurrirá lo mismo.

Es que hoy en mi dedo índice

dormido se ha un ángel

por eso canto inmóvil para que no despierte

y no mire tantas letras denunciando

i Aquí yace el poema!

denunciando

 

VI

Vos palabra, inclinás tu cabeza

abandonándome en la noche

y parecés pensativa hurgar en el misterio de mis cosas

De esas mis tuyas cosas

ajuliadas y dubitativas

tan hondas

que ya es nada lo que sabemos

la una de la otra.

VII

Día por encima del día

Hoy ni yo ni las cosas pueden ser lo que son

Perdida estoy de mí

Ya ni sé dónde estoy

Por mi parte te digo que el jardín de mi casa

y mi casa

conmigo se fugaron.

 

VIII

La que no soy, en ti, está llamando

pues como decirte que en mi frente

otro mar

de mármara navegado es por otros mares barcos

Las letras se me cruzan

agitan sus banderas

De verde, vestirme de verde

de verde húmedo

para la que no soy, en ti, esté brotando.

 

IX

Ajuliarse el alma

por si acaso

navegar, palabra,

en tu aguatinta

ser en voz

palabra

trasmutando.

X

Pero ¿cómo atreverme a preguntar

pregunta verde

dedos tendidos suplicantes de palabra

voladora

hacia el poniente tanteando una respuesta

gélido viento a mis espaldas

XI

¿acaso alguien

encuentra la fórmula del vuelo

en un poemar

que deshabitado mi casa voladora

hoy transita la mágica forma

de esta a.

¿es por qué no soy elefante

séame permitido no existir

en las páginas de letras fijas

donde la que no soy, en ti,

está buscando.

 

XII

Alguna memoria vino a decirme dónde estoy

Ya debo despedirme

De visita, palabra,

de visita.

La que no soy, en ti,

está llamando.

XIII

Celestiales, oníricas personas

tocan flautas aciagas

al borde de estos mínimos decires

en voz baja

Toda belleza es falsa

pero el amor quizá.

Allí donde polares vos y yo, palabra,

nos entendemos

hasta oler derramados paraísos

en las entrañas de la tierra

Perfectos de verdad y resultado

Fatal ritmo y violín.

Misericordia.

 

XIV

Puja un ritmo, palabra,

Va la semilla

Revisando jardines

Voy la hembra

Voy ejercicios de sexo y sombra

gota a gota revisando

Me acostumbro al olvido

En la edad del diluvio gira hermético

el poema

un haz añil relámpago con hábitos

de hierba y rostro ido

Pareja de sapos

fraguan tus dos alas

Mariposa la mierda

Mariposas

La que no soy, en ti, se está escapando.

 

XV

Palabras son y sílabas eléctricas.

Vaivenes que acarician navegando

un cielo de osamenta en las entrañas,

un fardo de colinas en el cielo

Diáfanas bacterias han traspuesto

el umbral de algún signo y son palabras

Son aspas retoñando en altos trompos

ánimos de remolino y planto islas

de lesa tempestad como bendita

Me he pasado la vida dando adioses

terminaré, palabra

retornando.

 

 

 

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